Sin recursos económicos y sin materiales empezó a reunirse en una casita prestada de 36 metros cuadrados: “la respuesta fue inmediata”. Primero llegaron 25 niños y con el paso de seis meses tiene una lista de 65 niños y niñas, con una asistencia promedio de 35 niños y niñas cada sábado.
Se les da una lección de la Biblia, se les enseñan valores, clases de manualidades y una merienda al finalizar la clase. El propósito es que se vayan integrando como grupo y encuentren personas e instituciones, que les brinden la oportunidad de alcanzar sus sueños y se les den las herramientas para conocer un oficio que les permita generar ingresos para satisfacer sus necesidades primarias.Muchos de estos talentosos jóvenes y niñas caminan hasta hora y media para llegar a la reunión. Las condiciones de los caminos son deplorables, pero aun así estos jóvenes llegan con mucho entusiasmo ya que es mayor su deseo de aprender que las penalidades que puedan pasar.
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